Nuevas formas de organización del trabajo ¿Nos adaptaremos a lo que vendrá en el futuro?

Teletrabajo, flexibilidad horaria, trabajo por proyectos, convivencia entre generaciones o la inteligencia artificial son algunas de las nuevas formas de organización del trabajo que están empezando a adoptar algunas empresas, pero ¿es posible adaptarse a lo que vendrá en el futuro? ¿Cambiaremos la oficina por el trabajo en casa?

El teletrabajo tiene mucho que ver con una nueva relación laboral que se orienta a prestar servicios en lugar de un contrato tradicional. Con esta nueva relación laboral desaparece la ubicación física en la empresa y la necesidad de que haya un jefe supervisándonos. Aunque está situación aún es difícil de asimilar por muchos directores generales, los cuáles se cuestionan ¿Cómo voy a tener mi oficina vacía?

Esta nueva forma de trabajo implica acostumbrarse a trabajar para varios jefes, y relacionarse con ellos de una forma muy diferente a la que veníamos haciendo habitualmente, así como a unos modelos de reconocimiento y de carrera profesional que nada tienen que ver con los de hoy. A futuro, habrá otras formas de valorar nuestro rendimiento y eficacia. El compromiso con la organización será asimismo difícil de gestionar para muchos directores de RRHH, ya que la dedicación plena con la empresa dejará de existir. Por lo tanto, la tendencia de trabajar sin ir al trabajo será posible sólo con el resultado de una cultura de trabajo por proyectos, en estructuras menos jerárquicas y más matriciales.

De flexibilidad horaria y conciliación se viene hablando desde hace tiempo. No es una novedad que el trabajo como hoy lo conocemos tiende a desaparecer, y esto supone rediseñar el concepto de empleado, que es un profesional con mayor autonomía para el que resulta indiferente dónde se esté físicamente. Las relaciones laborales estarán más orientadas a la prestación de servicios donde tenderemos a hablar de integración más que de conciliación.

Las compañías serán cada vez más autosuficientes en términos de selección, y los agentes que se muevan en este mercado tendrán que ofrecer soluciones en las que entrarán en juego nuevos factores como las recomendaciones de particulares y las ofertas invisibles (los contactos personales influyen en la posibilidad de encontrar o cambiar de empleo). La pregunta es quién va a estar al frente de las recomendaciones, de la selección y adecuación de los nuevos perfiles profesionales que se exijan.

Los departamentos de recursos humanos estarán cada vez más cercanos al negocio, actuando como business partners. La transformación digital de las compañías implica grandes retos para el área de recursos humanos: liderar y ser parte de este cambio, uso de redes sociales corporativas, el uso del Employee Experience Management o los programas de referrals. Además, tendrán que entender y gestionar la movilidad de los profesionales alineando la comunicación cuando el equipo está repartido por el mundo, con diferentes formas de colaboración, aportando su talento único al grupo. Y en ese escenario será necesario gestionar la transformación dentro de la propia organización.

La diversidad generacional en el ámbito laboral es un reto para las organizaciones. En este sentido, los departamentos de recursos humanos tienen en su mano la labor de facilitar la convivencia y el conocimiento entre generaciones.

No podemos olvidarnos de la llegada de la cuarta revolución industrial de la mano de la robótica y la Inteligencia Artificial. Son muchas las empresas que ya comienzan a ver el potencial de estas nuevas herramientas ¿Problema? La gran inversión que supone. Es por ello que muchos expertos predicen que la introducción de la Inteligencia Artificial a la hora de reclutar el talento para las empresas transformará el papel reclutador, redirigiendo su trabajo hacia la estratégica con el fin de mejorar la eficiencia en tiempo, dinero y recursos.

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